jueves, 27 de febrero de 2014
El de la mala suerte (El artista ignorado)
¡Para levantar un peso tan abrumador,
Sísifo, sería menester tu coraje!
Por más que se ponga amor en la obra,
El Arte es largo y el Tiempo es corto.
Lejos de las sepulturas célebres,
Hacia un cementerio aislado,
Mi corazón, cual un tambor enlutado,
Va, tocando marchas fúnebres.
¡Más de una joya duerme amortajada
En las tinieblas y el olvido,
Muy lejos de azadones y de sondas;
Más de una flor despliega con pesar
Su perfume dulce como un secreto
En las soledades profundas.
Autor:
Charles Baudelaire
viernes, 21 de febrero de 2014
Reloj Infinito
Jugá cruel aguja,
girá en ilimitada
circunferencia,
pasá del uno
y llegá al sesenta,
luego recomenzá,
tomá mi vida
que se ausenta.
Y las horas van
en cada cuarto,
en cada media
y en cada fracción
de tu mundo
limitándome
a un existir
absurdo.
A.T.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Naufragio
Ahogaré en el mar de tus labios
todos mis deseos,
y haré que la barca del pensamiento
naufrague a tu orilla,
me quedaré a vivir en esta isla
que es tan cómoda
como tu vientre inmaculado,
yo viviré exiliado
de todo el mundo solo por la paz,
de vivir en ti y contigo,
en un naufragio eterno
donde este amor sea tan grande
como los mares que me rodean.
A.T.
todos mis deseos,
y haré que la barca del pensamiento
naufrague a tu orilla,
me quedaré a vivir en esta isla
que es tan cómoda
como tu vientre inmaculado,
yo viviré exiliado
de todo el mundo solo por la paz,
de vivir en ti y contigo,
en un naufragio eterno
donde este amor sea tan grande
como los mares que me rodean.
A.T.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Sentado sobre los muertos
Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.
Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.
Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.
Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.
Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.
Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.
Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.
Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.
Autor: Miguel Hernández
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.
Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.
Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.
Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.
Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.
Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.
Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.
Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.
Autor: Miguel Hernández
miércoles, 29 de enero de 2014
Mujer Fatal
Dulzura en tu piel,
fuego en tu mirada,
y en tu cuerpo desnudo
cada parte es un paisaje.
Brazos que aprisionan,
labios que matan,
y en tu cuello está
el camino del placer.
Caricias insistentes
en tu pasión latente,
quiero dormir y vivir
siempre sobre tu vientre.
Juegas a ser mía
y me gusta tu juego,
aunque pierda a veces...
mujer fatal, te deseo.
A.T.
viernes, 24 de enero de 2014
Inmortal
Creo en la muerte
como imagen de ausencia,
y en sus estigmas
que destilan tristezas.
Creo que nos atamos
a la eternidad
con finos hilos
de experiencia.
La verdad es todo
y también es nada,
la muerte nos hace
mejores seres,
nos hace vulnerables.
El destino es nuestro,
solo hay un camino
transitable, luego
una caricia adormece
y somos inmortales.
A.T.
como imagen de ausencia,
y en sus estigmas
que destilan tristezas.
Creo que nos atamos
a la eternidad
con finos hilos
de experiencia.
La verdad es todo
y también es nada,
la muerte nos hace
mejores seres,
nos hace vulnerables.
El destino es nuestro,
solo hay un camino
transitable, luego
una caricia adormece
y somos inmortales.
A.T.
martes, 21 de enero de 2014
El mensaje
Devuélveme mis ojos largamente descarriados,
pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti;
mas ya que tales males allí han aprendido,
tales conductas forzadas
y apasionamiento falso,
que por ti
nada bueno
pueden ver, quédatelos para siempre.
Devuélveme mi corazón inofensivo,
que pensamiento indigno no podría mancillarlo,
pero si el tuyo le enseñara
a burlarse
del amor;
a quebrantar
palabra y juramento,
quédatelo, porque mío no será.
Pero devuélveme mi corazón, mis ojos,
que pueda ver y conocer tu falsedad;
que pueda reírme y gozar
cuando te angusties,
cuando languidezcas
por aquel
que no querrá,
o, como tú ahora, falso sea.
John Donne
pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti;
mas ya que tales males allí han aprendido,
tales conductas forzadas
y apasionamiento falso,
que por ti
nada bueno
pueden ver, quédatelos para siempre.
Devuélveme mi corazón inofensivo,
que pensamiento indigno no podría mancillarlo,
pero si el tuyo le enseñara
a burlarse
del amor;
a quebrantar
palabra y juramento,
quédatelo, porque mío no será.
Pero devuélveme mi corazón, mis ojos,
que pueda ver y conocer tu falsedad;
que pueda reírme y gozar
cuando te angusties,
cuando languidezcas
por aquel
que no querrá,
o, como tú ahora, falso sea.
John Donne
viernes, 17 de enero de 2014
Otro día
Por fin, la noche es mi cómplice,
el día se desnudó, se acaba de desvestir,
y en un frio baño de estrellas se lava,
lava los ahogados gritos de hastío,
lava lágrimas de los rostros de piedra,
lava las inútiles manos que el destino ata
y una vez lavados, se seca,
se seca cada rincón de tristeza,
seca la mirada con nostalgias,
destapa la crema que no ayuda
a disimular las cicatrices
solo las hace evidentes,
ahora las heridas podrídas
pueden estar tranquilas,
han superado otro día.
A.T.
el día se desnudó, se acaba de desvestir,
y en un frio baño de estrellas se lava,
lava los ahogados gritos de hastío,
lava lágrimas de los rostros de piedra,
lava las inútiles manos que el destino ata
y una vez lavados, se seca,
se seca cada rincón de tristeza,
seca la mirada con nostalgias,
destapa la crema que no ayuda
a disimular las cicatrices
solo las hace evidentes,
ahora las heridas podrídas
pueden estar tranquilas,
han superado otro día.
A.T.
viernes, 10 de enero de 2014
Dios Encontrado
Dios está aquí, sobre esta mesa mía
tan revuelta de sueños y papeles;
en esta vieja, azul fotografía
de Grindelwald cuajada de claveles.
Dios está aquí. O allí: sobre la alfombra,
en el hueco sencillo de la almohada;
y lo grande es que apenas si me asombra
mirarlo compartir mi madrugada.
Doy a la luz y Dios se enciende; toco
la silla y todo a Dios; mi diccionario
se abre de golpe en "Dios"; si callo un poco
oigo jugar a Dios en el armario.
Abro la puerta y entra Dios -¡si estaba
ya dentro...!-; cierro, y sale, mas se queda;
voy a lavar mi cara y Dios se lava
también y el agua vuélvese de seda.
Dios está aquí: lo palpo en mi bolsillo,
lo siento en mi reloj y, aunque me empeño,
ni me sorprendo ni me maravillo
de verlo tan enorme y tan pequeño.
Me lo dobla el cristal, me lo devuelve
hecho yo mismo -Dios, perdón- su frío
y no acierto a explicarme por qué envuelve
su cuerpo en este pobre traje mío.
Hoy he encontrado a Dios en esta estancia
alta y antigua en donde vivo. Hacía
por salvar, escribiendo, la distancia
y se me desbordó en lo que escribía.
Y aquí sigue: tan cerca que me quemo,
que me mojo las manos con su espuma;
tan cerca, que termino, porque temo
estarle haciendo daño con la pluma.
Autor: Carlos Murciano.
tan revuelta de sueños y papeles;
en esta vieja, azul fotografía
de Grindelwald cuajada de claveles.
Dios está aquí. O allí: sobre la alfombra,
en el hueco sencillo de la almohada;
y lo grande es que apenas si me asombra
mirarlo compartir mi madrugada.
Doy a la luz y Dios se enciende; toco
la silla y todo a Dios; mi diccionario
se abre de golpe en "Dios"; si callo un poco
oigo jugar a Dios en el armario.
Abro la puerta y entra Dios -¡si estaba
ya dentro...!-; cierro, y sale, mas se queda;
voy a lavar mi cara y Dios se lava
también y el agua vuélvese de seda.
Dios está aquí: lo palpo en mi bolsillo,
lo siento en mi reloj y, aunque me empeño,
ni me sorprendo ni me maravillo
de verlo tan enorme y tan pequeño.
Me lo dobla el cristal, me lo devuelve
hecho yo mismo -Dios, perdón- su frío
y no acierto a explicarme por qué envuelve
su cuerpo en este pobre traje mío.
Hoy he encontrado a Dios en esta estancia
alta y antigua en donde vivo. Hacía
por salvar, escribiendo, la distancia
y se me desbordó en lo que escribía.
Y aquí sigue: tan cerca que me quemo,
que me mojo las manos con su espuma;
tan cerca, que termino, porque temo
estarle haciendo daño con la pluma.
Autor: Carlos Murciano.
martes, 7 de enero de 2014
Si pudiera hacerte licor
Si pudiera hacerte licor
y embriagarme de ti
cuando necesito un abrazo
y morir por el beso amargo
de mi vicio o del fracaso...
No dudes, yo lo haría.
A.T.
domingo, 5 de enero de 2014
Uno se cansa de estar solo
Uno se cansa de estar solo delirando
con su ventana en medio de la calle,
entre la nieve que arrastra
su blancor por los callejones olvidados.
Uno se cansa de salir a buscar la misma
mujer con el cabello largo hasta los pies.
Tal vez en eso consista el arte de la soledad:
escribir repetidas veces la isla con su cielo lila
y la esbeltez del faro que derrama su luz sobre
nuestro cabello alborotado.
Tal vez sea sólo eso: una brújula sin memoria
para el tiempo que vendrá.
Autor: Miguel Angel Zapata.
con su ventana en medio de la calle,
entre la nieve que arrastra
su blancor por los callejones olvidados.
Uno se cansa de salir a buscar la misma
mujer con el cabello largo hasta los pies.
Tal vez en eso consista el arte de la soledad:
escribir repetidas veces la isla con su cielo lila
y la esbeltez del faro que derrama su luz sobre
nuestro cabello alborotado.
Tal vez sea sólo eso: una brújula sin memoria
para el tiempo que vendrá.
Autor: Miguel Angel Zapata.
jueves, 2 de enero de 2014
Muchas Gracias!
Muchas gracias a todos por seguir
visitando el blog, ustedes son quienes
me incentivan a seguir escribiendo
y compartiendo lo que me gusta.
Espero no dejen de visitar el blog este
y todos los años venideros.
Desde las palabras que no alcanzan,
desde la gratitud que brota del corazón:
MUCHAS GRACIAS!
A.T.
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